
Entre lirios y azucenas
está la Blanca Paloma,
y adornando su sombrero
una mata de romero
y sencillas amapolas.
Te quieren los peregrinos,
los almonteños te adoran.
Eres la reina del cielo
de la marisma, señora.
España y el mundo entero
te llaman Blanca Paloma.


